
La conversación de Rajoy con Trump fue breve. Tal vez por eso a los medios extranjeros, sobre todo a los norteamericanos, no les dio tiempo a enterarse.
Rajoy ha explicado que se ofreció a Donald como avalista en Europa, América Latina. Oriente Medio, Norte de África y lo que le haga falta. Para demostrarlo, ni mención a México.
Unos han interpretado que Rajoy aspira a ser el mayordomo de Donald, Otros, que el ofrecimiento es coherente con el prestigio de España y el del presidente de su Gobierno. Hay un tercer grupo que explica que los dos telefonistas son como dos gotas de agua.
Nadie ha contado la respuesta de Donald. Pudo ser: “Mariano, todo claro”.
Pero todos saben cómo fue el comienzo: «¿Está Mariano? ¡Que se ponga!»
Lo que hubiéramos reído con Gila.
