Ejemplos fuera de la campaña

Se sale de la crónica electoral de cada día y se encuentran motivos para una cierta esperanza o, al menos, para no caer en la depresión irreversible. Dos ejemplos: un nadador y una miss.

Ella se llama Athenea Pérez, una negra murciana que estudió marketing y ejerce como modelo publicitaria. En vísperas electorales responde en modo candidata: y fija sus primeras medidas. “Un paquete de acciones para darnos esperanza a los jóvenes. Vivimos al día. No podemos planear nada. Tengo amigos arquitectos trabajando en Burger King. Somos la generación desquiciada, Veo mucha depresión y ansiedad. Necesitamos ilusión”.

Luego anuncia su gabinete. “MI madre (guineana) me tuvo sola, trabajaba limpiando y de camarera y me crié en la calle, con ayuda de las vecinas. Siempre era la pequeña y me he hecho respetar. Mi madre, en mis antípodas ideológicas, sería mi vicepresidenta. Le debo todo”.

Y concluye con la primera de sus iniciativas: “Haría que el feminismo fue obligatorio, porque para mí lo es. Feministas deberían ser todo los hombes y todas las mujeres, porque no es más que igualdad y hay que luchar por ella”.

O sea: “Soy de izquierdas. No me escondo”.

Él se llama David Popovici, tiene 18 años. Es nadador, del máximo nivel, que lee  a Epicuro, Sáneca, Matrco Aureliopiensa mientras flota: “El mundo no cambiará en nada por más que yo gane 300 medallas olímpicas. Lo que sí tendría un impacto es cómo y que elijo exponer a través de mi trabajo, qué hago sentir a la gente y qué mensajes puedo enviar. Eso dejaría una huella:emplear mi imagen y mi voz para una causa mayor”.

Porque, en definitiva, “lo que realmente importa es hacer el bien a través del deporte”.

En la campaña electoral no abundan las conductas ejemplares. Estas, sin embargo, aparecen en cualquier parte.

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