Las cosas se complican. Y después de la calma llega la tempestad. Esta es zona sísmica y meteorológicamente muy activa. Y pasa lo que pasa.
Hoy tenía previsto acudir a la escuela de Pachacutec, un centro de formación donde se forman más de mil jóvenes, procedentes de familias con escasos recursos. Sin embargo, anoche se cruzó el plan con una propuesta para acudir a una feria de campesinos. Como quien proponía la cosa era Gastón Acurio me sometí a su iniciativa y a las nueve de la mañana ya estaba en un parque entre charangas, bandas de música, gente vestida de colorines y ruido. Lo más interesante, los productos de los agricultores. Hay que verlos. Impresionante las patatas, el choclo, las quinuas, las chirimoyas y, sobre todo, las innumerables frutas, tubérculos o productos absolutamente inimaginables.
Allí estaban Gastón, Andoni Luis Adúriz y el equipo con el que está grabando un documental por estas tierras. Hoy el periódico recoge la presencia en el evento de los tres: Gastón, Andoni y yo. Resultó muy interesante.
Después de tres horas de inspección, de charlar con algunos aldeanos y con unas reporteras de El Comercio que ya sabían qué me traigo entre manos, me refugié en el hotel para poner en orden las ideas y leer un rato.
Por la tarde, me volvió a llamar Andoni y, por primera vez, regresé al hotel despúes, mucho después, de las nueve de la noche: primero, unos vinos con un personaje postinero, al que acompañaban un guitarrista-cantaor y otro tipo que golpeaba con gran habilidad rítmica y melódica el cajón peruano. Ellos pusieron el hilo musical a unos vinos, argentinos y californianos, todos fantásticos, que alguien había adquirido a no bajo precio. Luego, el cocinero del restaurante en el que nos aposentamos fue exhibiendo su capacidad de innovación culinaria, avalado por estancias en varios restaurantes franceses y vascos. Salimos de allí en dirección a Panchita, uno de los restaurantes de Gastón, donde nos puso comida hasta reventar. Acabé con dolor de estómago, porque, pese a mi contención, inconcebible tanta prudencia por mi parte, no podía ser de otro modo: dolía verlo.
Hubo ratos de charla bien interesante, porque Gastón y Andoni son gente lista que piensa. Al terminar, como la excursión vasca concluía ya, nos despedimos,. Quedamos en vernos en el estreno del documental en Sanse el 17 de septiembre, aunque esos días se me antoja que van a estar muy complicados.
