Me ha estremecido más la grosería de su anuncio que la muerte de Bin Laden. Me repugnan los festejos de ciudadanos enfebrecidos por la ejecución del criminal. ¿El asesinato puede ser instrumento de justicia?
El derecho de los ciudadanos a rebelarse contra sus opresores justifica la muerte del tirano. Pero esto, dicho así, es otra cosa. Sin risas ni lágrimas.
Recomiendo leer a Enric González.
