Mejor no hablar de los medios (2)

Mejor no hablar, no.

En las últimas semanas las críticas contra los fundadores y principales beneficiarios de los extorsionadores Manos Limpias y Ausbanc han sido unánimes, pese al silencio cómplice que durante largo tiempo habían encontrado en demasiados ámbitos.

GRA026. MADRID, 15/04/2016.- El secretario general del sindicato Manos Limpias, Miguel Bernard, tras ser detenido esta mañana por la Policía Nacional, es trasladado por los investigadores a la sede de esa organización para presenciar el registro de la misma. Bernard ha llegado a la sede, situada en la madrileña calle de Ferraz, minutos después de que entraran los primeros agentes de la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) que se encargan del registro ordenado por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz. EFE/Ángel DíazEl supuesto sindicato ultraderechista Manos Limpias fue apoyado por numerosos e influyentes medios, incluso por la abogacía del Estado, la Fiscalía y la parte más reaccionaria de la judicatura en procesos que hicieron tambalear la confianza en el Estado de derecho. Una vez convertido en la maquinaria de extorsión a la que aspiraba distribuyó sus iras en otras direcciones, buscando réditos indiscriminados.

El facherío encuentra siempre la complicidad de la derecha gobernante, ya sea estimulándola desde dentro o aprovechando los huecos de su inacción. La persecución del poder público contra el juez Garzón, por ejemplo, alentó a las bestias. El absentismo del mismo poder público contra los desmanes cometidos en la Casa Real justificó a la misma jauría. Y así encontraban cómplices más o menos satisfechos y otros dispuestos a aportar pingües réditos. Entre aquellos, a los medios de comunicación, unos u otros, según el momento.

GRA278. MADRID, 15/04/2016.- El presidente de la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc), Luis Pineda (c), a su salida de la sede de Ausbanc en la calle Marqués Urquijo de Madrid, donde se ha practicado un registro por los agentes de la Policía Nacional, tras haber sido detenido esta mañana en la estación de Atocha de Madrid, por su presunta implicación en una supuesta trama de extorsión a bancos en la que estaría involucrado el máximo responsable del sindicato de funcionarios Manos Limpias, Miguel Bernard, arrestado esta mañana. EFE/Ballesteros

Algunos consumidores se salvaron de ciertas tropelías de las denominadas instituciones financieras gracias a Ausbanc, que luchó aparentemente contra las cláusulas suelo y algún otro desmán de los agentes bancarios.

De ese modo, Ausbanc y Manos Limpias, a veces en solitario y otras en comandita, se labraron una imagen que favorecía y escondía su verdadero negocio: la extorsión. Así se desprende del auto del juez Pedraz que ha dado con los máximos representantes de ambas organizaciones en la cárcel.

Sin embargo, en esta red hay otros actores y muchos cómplices.

¿Los extorsionados son inocentes? Porque hubo otros, aunque fueran los menos, que recibieron presiones y se resistieron e incluso las denunciaron. Y sobre todo, porque los extorsionados–colaboradores pagaron contra los intereses de sus clientes y de los ciudadanos.

¿Son inocentes los medios de comunicación? ¿Qué podían argüir en estos casos sabiendo, como sabemos, que muchos de ellos han sobrevivido durante años gracias a prácticas similares, aunque más implícitas que expresas?

d7781c44-50a6-4d4f-8e04-dac563b6045cDe algún director de medio digital se ha dicho que acudía ante sus posibles patrocinadores, a gestionar la publicidad o el respaldo económico, pistola en mano. La financiación de muchos de estos pasquines panfletarios se hace de modo encubierto por agentes económicos y políticos. Se paga la adulación y se compra el silencio.

No solo es cosa de los medios pequeños o marginales. También de los grandes. Las alianzas publicitarias, los apoyos económicos, las participaciones accionariales, las adquisiciones de deuda obligan a reconocer que vivimos en un espacio de comunicación corrompido por el poder de los intereses y el dinero. Telefónica, Iberdrola, El Corte Inglés y los que le siguen en la lista de las grandes corporaciones saben cómo conseguir el beneplácito, casi siempre, y el mutismo, a veces, de los medios de comunicación. Grandes y pequeños, aunque por distintos medios.

Está bien desenmascarar a los truhanes. Pero poco habrían hecho ellos sin el amparo de quienes tienen la influencia y el dinero.

Por eso, lo de Ausbanc y Manos Limpias suena a una acción de oportunidad y conveniencia. Se les fue la mano. Se les pasó la hora.

Y, en consecuencia, de los medios, mejor no hablar.

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