Cinco años después, el 15M

Unos pocos reivindican el 15M en estado puro y reniegan de sus hijos. Hay hijos que reconocen los genes que dejó en su identidad aquel acontecimiento. También herederos espurios o, tal vez, ilegítimos, aunque concebidos o desarrollados a partir de tal fecha. Todo eso se desprende de algunos de los programas que rememoran la festividad que sobrevino de repente, aunque gracias a la complicidad de políticas y políticos acumuladas durante años y a los desvaríos que precipitaron la crisis, quienes la provocaron y los que la gestionaron.

15m-manos1A estas alturas el 15M pertenece al imaginario de un momento o una época aún no finalizados, de una iniciativa con buenas dosis de espontaneidad (aunque no completamente espontáneos) que las redes y los medios convencionales amplificaron y reinterpretaron, con antecedentes a los que no se quiere mirar (de unos epígonos que llegaron a Washington, ahora mismo a París y a otros muchos lugares ¿Ucrania también?), de la misma manera que se alimentaron de experiencias de doble filo como la Primavera árabe.

Por eso, conviene rebuscar en la memoria (a estas alturas, en los archivos virtuales este blog) para revisar la estupidez o la perspicacia con la que se analizaron los hechos en su momento y, sobre todo, para cobrar perspectiva a la hora de disparatar el juicio sobre los valores o los despropósitos de aquel 11M. Así encontramos una Fábula en sol mayor, escrito cuatro días después del inicio de la revuelta; un 15M: enemigos verdaderos y falsos amigos, del 18 de junio de aquel año, y un 15M: La razón contra la sinrazón no es sólo emoción, del 25 de julio. Pero también algunos comentarios de alguien a quien se Mov15M asambleaecha mucho de menos en estas paginas, I. Barruntos, que nos trasladó su Debate sobre el 15M, su Ocupar la calle, símbolo del 15Mel Manifiesto de profesores y estudiantes de filosofía y, su postrera aportacion, Algunos falsos amigos

Con estas perspectivas a cuatro manos, con pianos separados, tal vez quepa revisar lo que ahora pensamos más allá de los panegiristas y los detractores recalcitrantes. Queda, sin duda, el hálito, el élan vital bergsoniano, bien distinto a los tópicos que se han repetido con motivo del quinto aniversario del descubrimiento de la fuerza del cambio.

No, el 15M no fue un hecho banal, pero tampoco un acontecimiento germinal de un futuro imprevisto e impecable.

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