
¿Serán capaces los partidos de izquierda de reflexionar sobre su división? ¿Serán capaces de comprometerse a no abocar a la sociedad al desamparo? ¿Serán capaces de ofrecer una alternativa real a lo que impone la derecha a las órdenes de sus padrinos y aliados?
No hay duda. La respuesta es no.
¿Por qué entonces confiar en ellos?
¿Para evitar las Ganas… de desaparecer?
Aquí empieza otro debate sobre los remedios y la enfermedad. O las enfermedades. Cuestión de confianza.
