
La República por disposición divina. La interinidad por vocación. El president como profeta. Con esas premisas…
La investidura de Quim Torra como president de la Generalitat ha sido rubricada por Els segador, el himno catalán, respadado en esta ocasión por la mitad del Parlament, pero sin gritos en el resto de la gradería.
Tan emotivo momento me ha retrotraído a mis años escolares, cuando entrábamos en la escuela después de haber cantado el himno nacional letreado por José María Pemán. Solo falta que en las fiestas mayores de toda Cataluña el himno suene en las iglesias en el momento preciso de la consagración, como en aquellos tiempos oscuros lo hacía el ¡Viva España!.
Cualquier día de estos se lo propone, al legítimo Puigdemont, la mismísima Moreneta que le acompaña y decora. ¿?Será por eso por lo que el nuevo president corre a Berlín a ser bendecido por el impercerero President?
