
Quiero gobernar.
Pido que me dejen gobernar.
Y que sea a la mayor celeridad posible.
Así tejen sus argumentos los niños chicos, aunque ellos sean mucho más modestos en sus deseos, sus ambiciones e incluso sus sueños.
Quiero gobernar.
Pido que me dejen gobernar.
Y que sea a la mayor celeridad posible.
Sólo le faltó un gritito, una lágrima, un mohín.
– Quiero gobernar.
– ¿Has hecho los deberes?
– Pido que me dejen.
– Espabila y termina las sumas y las restas.
– Y que sea a la mayor celeridad posible.
– No sales de tu cuarto hasta que no termines los deberes.
Normal.
