
El fútbol adelantó la penúltima jornada de liga al sábado para poder dedicar este domingo al resultado de las elecciones francesas. Las cuestiones relevantes deben programarse en domingo para que todos los ciudadanos puedan concentrar su atención en lo que verdaderamente importa. En este caso no hay vuelta de hoja.
Lo explica Xavier Vidal-Folch, irrumpiendo contra su costumbre en domingo, a través de un artículo que titula Este François no es Mitterrand.
Las elecciones francesas pueden acarrearnos mayores beneficios que los cuatro goles de Messi al Español. Porque resulta que Hollande, aunque tal vez sea del Barça o del PSG, vaya usted a saber, puede ser un aliado del español en su sentido más genérico, el de ciudadano del Estado llamado España, que las está pasando canutas o como demonios se diga.
Y puede ocurrir así, porque Hollande, al contrario que el Cid, que ganaba batallas después de muerto, parece ganarlas antes de ponerse al frente de sus huestes. La batalla, en este caso, es por el crecimiento, porque lo de la austeridad o se ha mutado en un camelo o, como poco, en algo bien ajeno a la verdad absoluta. Lo explican, de manera bastante sencilla, dos economistas, Fernando Luengo y Jorge Uxó, en Las mentiras de la austeridad.
En este mismo tema ha abundado e incluso abusado (a la vista de que nadie parecía darse por enterado, lo ha repetido a tiempo y a destiempo; es decir, hasta la saciedad) el eximio Paul Krugman. Sin embargo, este Nobel de cabecera, hoy, quizás a la espera de que la vía Hollande nos conduzca a trayectorias mas acertadas, nos plantea otra perspectiva del mismo problema. Escribe de Desaprovechar nuestras mentes, que es, por lo leído, lo que están haciendo nuestros insignes dirigentes.
Y en ello abunda, con una perspectiva más social que económica, aunque en cualquier caso política, Sol Gallego Díaz, al anunciarnos que Se aproxima un incendio.
O sea, que este domingo, sin fútbol de la máxima categoría, estaremos pendientes de si Hollande es elegido bombero mayor de Europa. O el Messi del español. Quizás esto último sea demasiado. Esperemos.
