«Kiki. El amor se hace». Paco León, 2016

PARAFILIAS SEXUALES

394607.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxEl popular actor sevillano Paco León abandona los ambientes estrictamente familiares de sus dos primeros largometrajes como director, Carmina o revienta (2012) y Carmina y amén (2014), para adentrarse en el mundo de las peculiaridades sexuales y sus infinitas variantes, a partir del guion de la película australiana The Little Death (Josh Lawson, 2014): ‘la pequeña muerte’, expresión popular recuperada por el psicoanálisis para designar el momento del orgasmo y la pérdida momentánea de conciencia que lo acompaña.

El tono paródico habitual en el realizador, presente ya en los títulos de esas dos películas anteriores, se vuelca ahora sobre cinco parejas distintas, uno de cuyos componentes posee la particularidad de excitarse sexualmente con objetos o situaciones que no son habituales. Los árboles y las plantas (dendrofilia), el hecho de ser inmovilizado por sorpresa (harpaxofilia), la contemplación de un cuerpo dormido (somnofilia o hipnofilia), el ver brotar las lágrimas en el otro (dacrifilia),306645.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxx la visión o el tacto de determinados tejidos (elifilia) son los elementos utilizados en la película para entrelazar las cinco historias en forma de comedia a ratos disparatada, sin obviar por ello –y ahí radicaría uno de sus aspectos más interesantes– la soledad y el sufrimiento que experimentan quienes no logran comunicar o compartir esas características tan singulares con su pareja, o bien el duro aprendizaje y las dificultades a las que tienen que enfrentarse quienes se proponen conseguirlo, en unos entornos sociales más convencionales y poco dispuestos a admitir rarezas.

430167.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxCon todo, lo más llamativo del tratamiento dado por Paco León al asunto, precisamente bajo la coartada del humor, es la naturalidad con que lo plantea, sin confundir en ningún momento la anormalidad puramente estadística de un comportamiento, el hecho de que sea poco frecuente, lo que no implica ninguna descalificación, con la anormalidad moral, la violación de alguna supuesta norma que haría que esas conductas fueran condenables desde el punto de vista de las ideologías dominantes. No hay rastro de moralismo en Kiki. El amor se hace, aunque no siempre queda claro que cualquier parafilia es admisible con tal de que no implique manipulación o 052056.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxsometimiento del otro, como parece ocurrir en el episodio del cirujano plástico y su esposa impedida, donde sobran además las intervenciones de la sirvienta sudamericana. Hay en cambio aparente naturalidad, cierto tipo de frescura que el cineasta puso a punto y aprovechó a fondo en sus Carminas, si bien en ciertos momentos se nota mucho que en realidad todo está excesivamente prefabricado para hacer gracia, es demasiado artificioso bajo el socorrido manto de un costumbrismo de manual, con diálogos forzados, varios de ellos en un andaluz cerrado que se mantiene como marca de la casa, y con notables rellenos de guion y saltos gratuitos para enganchar una historia con otra.

144798.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxSin poder determinar, por desconocimiento del original, qué han tomado del filme de Lawson el director y su coguionista Fernando Pérez, resultan evidentes las limitaciones comunes a la mayoría de las películas que se componen de pequeños episodios independientes, tanto por las inevitables diferencias de calidad e interés entre cada uno de ellos, como por la eficacia de sus intérpretes respectivos, que aquí presentan altibajos muy notables y hacen poco fluido el seguimiento del conjunto. Con escenas verdaderamente penosas, como las dos que tienen lugar en el club sadomasoquista, y otras perfectamente prescindibles o bien redundantes.

047212.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxQueda, por último, el comentario a ese final de carácter coral y hasta cierto punto apoteósico, impregnado de un buenismo primario y difícil de digerir: una cosa es que la película se cuide muy bien de no ser moralista, lo que se agradece de verdad, y otra que se disuelvan las dificultades individuales a las que hemos hecho referencia en beneficio de una especie de to er mundo e guëno y lo pasa estupendamente con sus peculiaridades. O al cineasta sevillano lo ha traicionado su afán de caer bien, o no ha medido adecuadamente las consecuencias de lo que abordaba, aunque fuera en términos de una comicidad que, lo quiera o no, tiene sus limitaciones en la realidad que ha pretendido reflejar.

 

FICHA TÉCNICA

Dirección: Paco León. Guion: Paco León y Fernando Pérez, basado en el guion de Josh Lawson para la película australiana «The Little Death». Fotografía: Kiko de la Rica, en color. Montaje: Alberto de Toro. Intérpretes: Álex García (Álex), Belén Cuesta (Belén), Candela Peña (Candelaria), Natalia de Molina (Natalia), Paco León (Paco), Luis Callejo (Antonio), Alexandra Jiménez (Sandra), David Mora (Rubén). Producción: Vértigo Films, Mediaset España, Telecinco Cinema (España, 2016). Duración: 102 minutos.

Ver todas las críticas de Juan Antonio Pérez Millán. 

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