Insoportable, pero sin castigo

Hay hechos abrumadores. La operación Lezo, que implica (directamente) a un expresidente de la Comunidad de Madrid, a destacados empresarios y a reconocidos periodistas, resulta insoportable para cualquier ciudadano que aspire a vivir en una sociedad respetable.

El primer partido del país, altísimos cargos de las administraciones públicas (presidente del gobierno y ministros incluidos), órganos fundamentales de la administración de Justicia como la Fiscalía, medios de comunicación como encubridores, y extorsionadores, e incluso, por alusiones amistosas, el rey. Todos ellos implicados, afectados, aludidos.

Decenas de millones de euros arrancados de los ciudadanos para lucro personal y aprovechamiento ilícito de un partido político. Implicaciones con procesos corruptos en Angola, Argentina, Brasil, Venezuela, República Dominicana, Panamá o la opaca Suiza. La fiscalía utilizada como tapadera del delito. La alianza entre política y periodismo. Todo repugnante.

Valencia, Baleares, Cataluña, Madrid… Los principales escenarios de la corrupción más son, también, los de la España más rica.

Solo hay una vergüenza mayor a todas las anteriores: la sociedad y la impotencia con la que la sociedad asiste al espectáculo, sin voluntad de castigar a cuantos se han acreditado como puros golfos. Encabezados por un partido sin pudor ni dignidad. Al que los votos premian.

Artículo anteriorEl terrorismo redundante
Artículo siguiente«Perú sabe» se recuerda en la Filmoteca de Salamanca