
Barak Obama pronuncia en Sudáfrica, con motivo del centenario del nacimiento de Nelson Mandela, un discurso memorable. Una reflexión ineludible para entender este tiempo e incluso para advertir las contradicciones de quien gobernó durante ocho años la primera potencia mundial. Las ideas deben orientar la acción política, no al revés; aunque no siempre las ideas consigan controlar las decisiones públicas.
¿No produce envidia un dirigente capaz de articular un pensamiento tan complejo sin titubeos? Con argumentos, emociones e incluso sentido del humor.
PD. Publicadas las anteriores reflexiones, Máriam Martínez-Bascuñán dedica su artículo semanal en el El País a Otra historia que contar. Se pueden encontrar coincidencias.
