
Hacía algún tiempo que trabajaban juntos y lo llevaban bien. Intercambiaban opiniones y algunos documentos. Aquel día tramaban la posibilidad de convocar a unos compañeros para discutir algunos asuntos relacionados con la organización de las tareas. El había escrito unas notas.
Ella echó un vistazo: “Queridos compañeros”, comenzaba el escrito.
– Te advierto de que, a partir de ahora, voy a evitar el lenguaje sexista.
Él la miró.
– Al menos, en lo que yo firme.
No había debate: firmaría sólo lo que quisiera.
– Acabo de leer un artículo que no te va a gustar.
Lo había encontrado en el blog elclubdeloslibrosperdidos y le había hecho sonreír. La polémica entre Francisco Rico y Arturo Pérez Reverte le había resultado, en cambio, patética..
– La cuestión ya no es lingüistica, sino que para mucha gente lo que parece es lo que es.
