La matemática electoral es la única matemática inexacta. Depende de quién haga las cuentas. Se trata, por tanto, de una matemática democrática, pluralista, respetuosa con las individualidades y las diferencias, aunque un punto relativista, grave pecado en esta era benedictinadecimosexta.
Pues bien. En aras de su bondad intrínseca, que me permite presumir de matemático porque puedo manejar una calculadora simple, me sumo a la ciencia exacta electoral para obtener los resultados que me apetecen.
Hace cuatro años los partidos nacionalistas-catalanes (CiU y ERC) representaban en el Parlament al 46,52% de los votantes. En esta ocasión, sumado SI, al 48,75%. Visto así su supuesto éxito, no parece que sea para tanto entusiasmo…
Hace cuatro años, los partidos no nacionalistas-catalanes (PP y Ciutadans) fueron avalados por el 13,68% de los votantes y en esta ocasión por el 15,73%. O sea, tampoco parece que sea para tanto…
En cualquier caso, unos y otros, los pro y los anti, han mejorado. ¡Premio y castigopara ellos! Según se mire.
El problema radica en los que tiene el corazón partío entre la izquierda y el nacionalismo, los que aún se debaten entre el sentimiento y la razón, los que se contradicen en sus planteamientos y en sus decisiones. Entre ésos (PSC y ICV) las cosas están más claras: tuvieron el respaldo 36,34% de los votantes y se han quedado con el 25,71%. ¿Por culpa del PSC, que ha perdido el 29,5% de su respaldo anterior, o de ICV, que ha cedido el 22,37%?
¿Quién riñe a quién?
Conclusión. La matemática electoral no resuelve el problema de cualquier comicio: ¿a dónde queremos ir, de qué manera, a qué ritmo? En este caso ni siquiera resuelve algo que a primera vista parecía obvio: este proceso culmina un periodo en el que se han dado pasos en la dirección equivocada. Tal vez sí, quizás haya sido así, , pero el camino aún no está hecho.
Hay que seguir andando…
P:D. Sólo me atrevo a formular una conclusión inexacta. En tiempos de confusión nada peor que la duda, aunque ésa sea la única actitud razonable. O al menos, la única de la que estoy seguro.
