
Tras el relajo del fin de semana y antes de que los días supuestamente laborables recuperen nuestro enojo, agrupo algunas notas surgidas en medio del ocio para recordar que a veces también surgens motivos para reír (o sonreír). Sin inocencia.
1. El obispo de Alcalá está absolutamente seguro, no ya de la existencia de Dios, que eso se debe dar por supuesto en un obispo, sino de la existencia de locales de prostitución. Lo ha argumentado de manera irrefutable: “No hay más que asomarse a la noche madrileña”.
– ¡Si lo sabrá él!
2. Mientras haya obispos así y dirigentes de Els Illes Balears que escondan cientos de miles de euros, no ya en cajas fuerte, como se debe con los objetos de valor, sino en botes de latón de Cola Cao, la comedia española no puede levantar cabeza. Ni Almodóvar ni Torrente pueden sorprender a la realidad.
3. Lo de Venezuela en fechas electorales provoca más la conmiseración que la burla. El abrazo orondo ante la tumba de Chavez de Maduro y Maradona, gesto al que se podría denominar madurona o maraduro y que pone de manifiesto la catadura del legado político del difunto caudillo, no sirve para desmoralizar al muerto, porque en esa condición se está a salvo de depresiones, sino a quienes alientan alguna expectativa en la vía bolivariana de los sucedáneos.
Ver al sucesor ante el altar de su santo padre agota cualquier margen de confianza.
4. Ya entrado el lunes, Rajoy y señora se van a rendir tributo a Susan Francisco. Y le llevan de regalo una camiseta de la selección española de fútbol. ¡Marca España! Ataviada Viri con peineta y matilla, quizás hubiera sido mejor que Mariano le regalara al pontífice un capote. Mucho más útil para su oficio. Y más ponible en el papamóvil descapotable. Porque, además, no puede traicionar a San Lorenzo.
5. Como por esa vía vamos directos a la autoflagelación, mejor abandonar la perorata y dejar que algunas imágenes nos hablen del mundo en que vivimos. El que quiera más que acuda a la fuente: El Confidencial.
¡Ja!
