Si la que montó el Prestige no tiene culpables, la justicia puede darse de baja. Si el lío resultaba demasiado complicado para el tribunal, qué se le va a hacer: ni se puede pedir que el lío se desatara solo ni que el tribunal mejorara sus entendederas. Si alguien se siente satisfecho con el fallo, habrá que responsabilizarle de lo ocurrido; no cabe otra.
Y a la vista de la sentencia, que venga el próximo.
