Noviembre 14. Preguntas limpias

Huelga de basuras de Madrid. La capital aPPesta, advierte una pintada en la pared.

La alcaldesa, exigida a comparecer incluso por sus afines, asegura que desconocía que las empresas concesionarias del servicio tuvieran la intención de reducir sus plantillas. Mucho menos que el conflicto sea un efecto de la privatización, aunque la reducción de puestos de trabajo esté en la lógica de cualquier privatización.

Los servicios de limpieza están en manos privadas desde hace mucho tiempo en la mayoría de los municipios españoles, pero ese hecho no impide algunas preguntas:

¿El contrato (reciente, por cierto) con la empresas concesionaria preveía reducción de empleos? ¿El Ayuntamiento no lo sabía o no tiene que ser informado al respecto? ¿Tampoco le afectan o interesan las condiciones laborables de los trabajadores indirectamente dependientes del municipio? ¿Cuál es la calidad del servicio que se defiende, si esos aspectos no se consideran? ¿Qué respeto merecen al Ayuntamiento las personas que trabajan directa o indirectamente para él?

A la alcaldesa esas preguntas no le afectan. Pero los empresarios dicen que, al menos, conocía algunas respuestas.

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Los españoles dedicamos a las compras un 10% más de tiempo para comparar precios y ajustar la factura sin que pierda peso la cesta de la compra. ¿Cuánto cuesta ese 10% de tiempo? ¿A qué se lo quitamos? ¿Y mientras damos vueltas a las ofertas y a los precios nos acordamos, o no, de su madre?

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Los perceptores andaluces del salario social tendrán gratis la luz y el agua

¿Es esta una medida progresista? Tal vez no. Se debería garantizarles unos ingresos básicos suficientes.

¿Agradecerán los afectados la medida? ¿Entonces, qué?

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La visita de Mas a Israel escamaba

Me parecía a mí.

 

 

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