Pensar: cuestión de matices

    El gobierno PSOE–Podemos ha conseguido apoyar leyes, decretos u otro tipo de iniciativas con el apoyo, e incluso gracias al apoyo, de Bildu. ¿Un dislate democrático?

    ¿Lo sería, también, la aprobación de cualquier medida que haya contado con el respaldo de franquistas, falangistas o exministros de la Dictadura, luego incorporados a puestos representativos en el actual régimen democrático?

    ¿Santiago Abascal o Isabel Díaz Ayuso, entre tantos, son incompatibles con la democracia en función de los criterios antidemocráticos que impregnan sus actitudes y comportamientos políticos?

    ¿A dónde nos llevan este tipo de descalificaciones? ¿A que solo los que votan como “yo” tienen derecho a participar en la gestión pública porque solo ellos demuestran actitudes netamente democráticas?

    – No a todo. Como dijo aquella tránsfuga.

    Sin matices no hay pensamiento. Ni, por supuesto, criterio.

     

    Artículo anterior¿En qué Podemos ayudar o fastidiar?
    Artículo siguienteImplosión lógica