Premio a un cervantino y todos contentos

A Eduardo Mendoza le encumbró su primera novela, que fue también su primer premio, La verdad del caso Savolta. Cuando ya acumula quince obras de ficción, dos de relatos, un par de obras de teatro y cuatro de ensayo, amén de un montón de premios –el de la Crítica, el Ciudad de Barcelona, el de la revista Lire, el de mejor libro extranjero en Francia, el de los libreros madrileños, el Planeta o el Franz Kafka, entre otros– le llega el premio Cervantes.

thUn buen motivo para un día de fiesta, 401 años después de la muerte del hombre indiscutible de las letras hispanas: el próximo 23 de abril se va a escuchar a un Cervantes escéptico, bienhumorado, dueño de la sencillez y la ironía, sutil y agudo, capaz de buscar la realidad en la memoria y de encontrar en la marginalidad a una sociedad que cambió sin darse cuenta de todo lo vivido. Se va a reconocer a un escritor que acumula lectores sin renunciar a su profundo arraigo cultural, a su cosmopolitismo, a sus paseos por los intríngulis de la farándula y la política (fue intérprete en la UNESCO y, durante sus primeros años en el gobierno, de Felipe González). A alguien que sabe más que un ratón colorao. Y que lo demuestra con guiños, el gesto propio de una especie que encumbra la agudeza.

La ciudad de los prodigios es su lugar cumbre. En él ratificó lo que anunciaba su estreno: la nueva literatura de un tiempo nuevo. Y de ahí en adelante, pasando por Sin noticias de Gurp, que nos alimentó en microdosis diarias a través de El País, por Una comedia ligera o por la serie que va del El misterio de la cripta embrujada, a El laberinto de las aceitunas, a La aventura del tocador de señoras, a El enredo de la bolsa y, por fin, a El secreto de la mujer extraviada. Y lo que no se cita. Todo esto le hizo admirable y leído.

Así, la concesión del Cervantes se convirtió en fiesta. Lo mereció y lo recibirá un escritor cervantino. No ha habido que reclamar explicaciones a los eruditos. Este galardón se entiende solo. ¡Todos contentos! Increíble.

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