
Mientras el mundo colonizado celebra Halloween, España recibe al nuevo presidente del gobierno y, tal vez, al gobierno en pleno. ¡Qué metáfora! Una celebración de difuntos, un aquelarre de espectros. Para quienes prefieran analizar las deformidades de la sociedad con la estética que nos legó Valle Inclán, ¡qué pedazo de esperpento!
Solo un dato para el alivio: este mal no durará cuatro años. Pero otros males nos amenazan: después de ese periodo incierto quizás vengan más por el estilo.
¡Este país se merece una alegría! Pero él mismo se la niega. Somos puro esperpento. Un Halloween sempiterno..
