
Una despedida más. Aunque militante como ella, según he ido coligiendo, del partido de los no militantes. no era fan de Elvira Lindo. Después de su inefable Manolito Gafotas he leído con agrado algunas de sus obras posteriores y buena parte de sus columnas en El País. La última de sus colaboraciones la he releído varias veces para compartir el planteamiento inicial:
“No siendo un intelectual ni proyectando serlo, no siendo catedrática de Ciencias Políticas (y no serlo a veces está muy castigado), no dedicándome por oficio a ser analista de esta cosa, no contando más que con mi olfato y mi oído de cronista para traducir en palabras aquello que creo que a muchos preocupa; no siendo eso que llaman una experta, porque en nada lo soy…”
Para asumir que en estos tiempos el espacio abierto para la reflexión pública
“no es una pista de baile sino un ring”.
Para comprobar que
“en esta creciente polarización parece no importar el estilo con que se expresen las ideas ni la voluntad de discrepar con delicadeza, porque prevalece lo grosero o lo hiriente”.
Para entender que no basta
“prestar una atención machadiana y tratar de encontrar algo inteligible entre tanto ruido insoportable”.
Para comprender, en fin, que el ejercicio irrenunciable de la propia opinión, cuando se desarrolla más allá del ámbito privado, se ha convertido en
“el castigo”.
Para lamentar y aplaudir su decisión:
“Dejo esta columna y me marcho a otra página a olfatear la psicología de otros personajes. Hay vida ahí fuera, la hay”.
Para proclamar una cuestión fundamental:
“la estrategia se me hace bola”.
Esa es la cuestión medular; tal vez, el mayor de los problemas. El debate público no puede estar absorbido –menos aún colonizado– por la discusión sobre la estrategia. De ese modo la sociedad relega el valor de los principios. Elvira Lindo citaba a Miguel Delibes para afirmar que:
“Ponerse de parte de los débiles tal vez no fuera una poderosa razón literaria, pero que él era incapaz de desprenderse de ese impulso moral”.
¿Acaso esta sociedad a cada rato haya Una que se va?
