Vagón de cercanías

Este formato surgió, como otros de mi cosecha, a partir de algunas lecturas. Las ideas de otros estimulan las mías. Si no plagiador, soy, al menos, deudor de lo leído. Muchos de los proyectos que he esbozado han partido de mis lecturas; sobre todo, aquéllos que responden a un planteamiento genérico. Otras veces, las iniciativas se alimentan de cuestiones más concretas: los intereses de un mecenas o un amigo, la necesidad de ofrecer alternativas para un público determinado o para acercar a los espectadores algunos contenidos.

En todo caso, este formato surgió a partir de ciertas lecturas. Creo recordar que fueron algunas opiniones de Álvaro Valverde las que detonaron mi propuesta. Dice él que los paisajes que transitamos nos definen, que los lugares conforman a los hombres. Aceptado ese principio, casi todo estaba dicho. Para alguien cada vez más empeñado en trasladar a los ciudadanos el conocimiento de las personas que alientan nuestra cultura, que ofrecen referencias para orientarnos en nuestra actividad pública y privada, que transmiten valores necesarios y, por ello, nos estimulan a ser mejores, el planteamiento del poeta extremeño, no inédito pero sí muy claramente formulado, me hizo pensar en Vagón de cercanías.

Desde hace mucho he creído que para conocer qué piensa una persona, cuáles son sus códigos, sus principios éticos o su ideología, resulta mucho mejor deducirlo de sus actos, de su vida, de sus declaraciones derivadas, que aceptar a rajatabla lo que ella misma declara. Todos somos inevitablemente impostores de nosotros mismos, procuramos ofrecer una imagen antes que ofrecernos sin segundas intenciones. Ocurre así y puede que sea bueno; no es ese el asunto. Por eso me parece más ilustrativo hablar del tiempo, del trabajo, de los hijos, los proyectos, la salud, el último viaje, las peripecias de la vida, la literatura, los amigos, las frustraciones, de Fulanito o Manganito, del deporte o la música. Y a partir de ello, deducir libremente -cada uno- sus códigos, sus principios éticos o su ideología.

Después aquella lectura, tal vez del blog de Álvaro Valverde en el que comentaba poemas propios o la trayectoria de algún amigo, pensé que me gustaría hablar con ciertas personas a las que admiro acerca de sus paisajes. O mejor, de su paisaje. Simplemente, para conocerlas.

 

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