«Lasa y Zabala». Pablo Malo, 2014
Treinta años después de unos hechos estremecedores, que al ser aclarados acabarían minando la credibilidad del Partido Socialista gobernante por su incapacidad para controlar los aparatos represivos heredados del franquismo, y al cumplirse los tres años desde que ETA anunciara el abandono de la violencia, el donostiarra Pablo Malo (Frío sol de invierno, 2004; La sombra de nadie, 2006) pone imágenes al secuestro, tortura y asesinato de los jóvenes etarras Joxean Lasa y Joxi Zabala, y sobre todo, a la búsqueda, enjuiciamiento y condena de los culpables.
Con un guion medido al milímetro para evitar polémicas interesadas, y sabiamente construido a base de alternar constantemente lugares y tiempos distintos, Lasa y Zabala funciona ante todo como una buena película policiaca, en la que primero se muestran las consecuencias, para eludir un suspense que sería a todas luces imposible, puesto que el espectador conoce de sobra –aunque quizá no recuerde bien– la resolución de la historia, y después se inicia el rastreo de la verdad, contra todos los obstáculos imaginables, reservando para el final la parte más cruda del relato, así como su desenlace judicial, con las duras condenas impuestas a los culpables y las irrisorias penas que efectivamente cumplieron.
Cuando se cuestionan desde muchos puntos de vista distintos los méritos de la tan alabada Transición a la democracia en España, no está de más que el cine aporte determinadas visiones sobre hechos que la sacudieron o por lo menos hacen dudar de su trasparencia y solidez. Fueron probablemente la inexperiencia, el temor al reciente golpe de Estado materialmente personificado en el guardia civil Tejero –aunque apoyado sin duda en una trama civil nunca esclarecida– y otras circunstancias acumuladas en un clima de crispación difícilmente soportable, las que hicieron, por ejemplo, que el gobernador civil de Guipúzcoa tolerase e incluso contemplase en directo, según el film, las sevicias practicadas con los dos jóvenes por un grupo de sedicentes patriotas y probablemente psicópatas, pero revestidos de la autoridad que le conferían sus uniformes.
Como es sabido, a las imágenes cinematográficas no cabe exigirles veracidad, en sentido estricto, porque no pueden proporcionarla, sino verosimilitud. Y la película de Pablo Malo resulta perfectamente creíble en su planteamiento y desarrollo, a pesar de la relativa falta de medios de producción, que se observa sobre todo en las escenas colectivas. Con un uso intensivo de los primeros planos y una eficaz concatenación/confrontación de las secuencias más importantes mediante el sonido y los cambios de escala, la acción discurre con fluidez, huyendo de los errores más frecuentes en este tipo de reconstrucciones históricas recientes: la obsesión por el inútil parecido físico de los intérpretes con los personajes que representan, cuando lo importante es su solidez como tales personajes, o el afán de construir ambientaciones y vestuarios que suenan a guardarropía. Todo es discreto en Lasa y Zabala, empezando por la sobresaliente interpretación de Unax Ugalde en el papel del tenaz abogado, salvo naturalmente las escenas de torturas, que tienen claras reminiscencias de El crimen de Cuenca (Pilar Miró, 1979), mientras los referentes generales del filme son obras relacionadas con el terrorismo del IRA, ya fueran británicas, como Agenda oculta (Hidden Agenda, Ken Loach, 1990), o irlandesas, como En el nombre del padre (In the Name of the Father, Jim Sheridan, 1993).
Con sus partidarios y sus detractores, que seguramente los tendrá, Lasa y Zabala quedará en la historia del cine español como uno de esos testimonios que, por subjetivos o parciales que puedan ser, ayudarán a que cuando los espectadores actuales y futuros vuelvan la vista atrás, vean la senda que nunca se ha de volver a pisar. Por parte de nadie.
FICHA TÉCNICA
Título original: Lasa eta Zabala. Dirección: Pablo Malo. Guion: Joanes Urkixo. Fotografía: Aitor Mantxola, en color. Montaje: Raúl Gómez. Música: Pascal Gaigne. Intérpretes: Unax Ugalde (Íñigo), Francesc Orella (Galindo), Jon Anza (Joxean Lasa), Cristian Merchán (Joxi Zabala), Oriol Vila (Bayo), Ricard Sales (Dorado), Itziar Ituño (Amaia), Íñigo Gastesi (Fede). Producción: Abra Producciones y Parsimonia (España, 2014). Duración: 105 minutos.
